¡Quién te hace enojar te GOBIERNA¡

 

Por si fuera poco….

 Esta enfermedad perra, loca, maldita enfermedad perversa del alma, que comanda mi soberbia, acompañada de mi falso orgullo y toda la orquesta sinfónica que componen mis egos, más el cumulo de defectos de carácter, más, los nefastos patrones de conducta, mas ansiedad, vacío espiritual, por supuesto, las travesuras que hace mi  loca de la azotea, es decir mis pensamientos patológicos, psicóticos, obsesivos, como también mis celos aberrantes, habría que agregarle, la cereza en el pastel, el sello de distinción, que sin duda alguna es  mi neurosis empedernida, explosiva, agresiva,  egocéntrica, esta enfermedad, por demás cruel, es genética, viene trasmitiéndose de una generación a otra, sin importar que un borracho drogadicto lo entienda o no, es contagiosa, porqué un neurótico como yo contamina de conductas toxicas en su hogar y en la casa de un empedernido neurótico como yo, hasta el perro es neurótico, es progresiva, incurable, es de por vida, no basta con tapar la botella, ni ir a juntas y juntas , porque solo vas a calentar la banca y al final no juntas ni maíz paloma, sin hechos, sin cambios, únicamente te haces como el tío lolo, es pues, una enfermedad mental, muy seria, claro, que es física, tu nivel de ansiedad es en ascenso y tu cuerpo pide, exige sustancias toxicas, llámese azúcar, cigarros, antidepresivos, licor, drogas en general, también es emocional, totalmente desvirtuado de un equilibrio emocional y en consecuencia, es una triste enfermedad espiritual o sea, no hay quien escape y el que esté libre de ella, que arroje la primera piedra. Así que el que tenga antecedentes genéticos de neurosis, alcoholismo, codependencia, depresión, loquera, que le vaya poniendo atención a su vida, debido a que este mal es hereditario y mis hijos, están propensos y son altamente sensibles a caer en las garras de esta perra y loca enfermedad,  maldita enfermedad perversa del alma.

 

Mejor vete a drogar, no te soporto¡¡¡¡¡

Vivíamos en la  CDMX, hace 19 años, yo me estrenaba como el cafetero oficial de los grupos de Alcohólicos Anónimos en  San Agustín, Polanco,  entraba al grupo a las 6 de la mañana a lavar los escusados de los baños, a barrer, trapear, a recoger la cocina y el salón de juntas a preparar el café,  normalmente me anotaba en el séptimo lugar, todos los días, de lunes a domingo usaba mis 7 minutos de tribuna, pero en esa época me fumaba más de 9  cigarros en una junta de hora y media, en promedio, cerca de tres cajetillas de cigarro al día,  me tomaba un mundo de tasas de café, vivía en depresión, después de la junta matutina me iba a mi casa a dormir y dormía todo el día, me despertaba a comer y me iba a la junta de las 7 de la noche, traía un enorme vació espiritual, no está pleno ni en el equilibrio emocional, ni espiritual, hacia muchas cosas, como dar servicio en hospitales y en la Cruz Roja de Ejército Nacional, visitaba grupos de 24 horas, iba a varios anexos, andaba de un lado a otro, escribía mi columnas por semana y ya sabes, juntas y juntas, y no juntaba ni papa, me metí de a la Central de Familias Anónimas, me convertí en el editor de la revista Lazos y daba infinidad de servicios por diversos grupos de FA, me encariñe mucho con un grupo de Tepito, iba cuando menos una vez a la semana, andaba pues de un servicio a otro, me hice adicto a doble AA, en breve tiempo, volví a lo mismo, me convertir en farol  de la calle y en oscuridad de mi casa, ya no era la cocaína, ahora eran los grupos, cambie una sustancia por otra y a pesar de los pesares, vivía yo, una plena y clara borrachera seca, lo que generaba una insoportable relación con mi mujer, pleitos y pleitos, peor que antes en mis delirios de persecución, peor de neurótico, ahora en “ sano juicio”  pateaba paredes, puertas y closets, golpeaba con mis puños mesas y vidrios, rompía, platos, vasos.  ceniceros, igual y  de mal en peor, solo que ahora sin sustancia, más que neurosis pura, llegué a descargar mi ira en contra de microbuseros y conductores de autos del D.F. me bajaba con un bat en la mano a mentar madres y a romper faros y parabrisas, loco, lleno  de ira.- ¿ Eso era recuperación?

 

Panchito y sus panchos

Explotaba, por todo y por nada, no tenía las palabras adecuadas para expresar mis inconformidades, mi mujer y yo, andábamos en frecuencias diferentes, no nos entendíamos, peor que perros y gatos, muchas veces, fue la dueña de mis tribunas, hablaba y habla de ella, de lo que me hacía y me decía, me abocaba a desahogar esa energía guardada producto de mi frustración y de mis cargas emocionales, discutíamos por cosas infantiles, que ni al caso,  y mi reacción, eran los berrinches, los panchos, por supuesto, los insultos, las descalificaciones, devaluaciones, humillaciones y el echar culpa, lo mismo, solo que ahora, sin drogas, solo que ahora con una piscacha de sano juicio,¿? igual, con ganas de ahorcarla, de mandarla a freír espárragos, yo quería el divorcio, salir corriendo y de repente, comencé a reflexionar, en mis defectos de carácter, en mis patrones de conducta, me preguntaba, porque me enoje tanto mientras mis sobrinos tiraban el agua en la regadera por mucho tiempo, que fue lo que hizo que ella explotara, porque se salió la situación de control y explote ante la negativa de ella, y no logre que  comprendiera  que estaban desperdiciando el agua y cerrara la llave de inmediato, al hacer caso omiso, explote y yo mismo cerré la llave de la regadera, después de media hora de estar tirándose el agua,  patie con furia las puertas y grite como loco delante de mis suegros que ahí estaban en  mi casa, me irrite tanto que me salí mentando madres de la casa, odiando a mi mujer, harto, iracundo, después,  con el tiempo, comprendí que no sabía pedir las cosas, que agredía, ofendía, retaba, intimidaba y mi dialogo con mi esposa era austero, deje de suponer que ella pensaba igual que yo, comencé a aplicar un sentido común y a cambiar mis palabras, a bajarle a mis egos, a hablar con tacto y sin provocar, comprendí que ella  estaba a la defensiva por el estilo de mis provocaciones, veo, mi inmadurez, mi ansiedad, no tengo paciencia, ni prudencia, ni equilibrio, mis egos me dominan, siempre, quiero que las cosas se hagan como digo y como pienso, soy Gabino Barrera, no entiendo razones. No aplicaba el decreto que dice.- QUIEN TE HACE ENOJAR, TE GOBIERNA.- Los pleitos ni ganados son buenos.-  614 256 85 20.

 

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