Cuando éramos felices sin tantas pendejadas

 

Estamos en un mundo donde cada día aparecen en el mercado nuevos artículos, de todas clases, para simplificar tareas, hacer más fácil ciertas actividades y sobre todo lo relacionado con la informática y el entretenimiento. En este artículo no pretendo desconocer las bondades de muchos de estos adelantos científicos y tecnológicos, no es mi intención, pero me asombra ver la infancia y la juventud sumergidas en un pequeño tablero (que también hay grandes) horas y horas, días tras de días y así pasan los años.

                Algunos adultos de la tercera edad, entre los cuales me cuento, aprendimos a usar algunas tecnologías y, no puedo negarlo, disfrutamos con ellas. Pero es increíble ver y comprobar cómo, niños y preadolescentes, para no agrandar la cuenta, se sumergen hasta diez y doce horas en un juego de esos que ahora pueden realizar en equipo y a distancias considerables, no importa que los compañeros de equipo o los contendores estén al otro lado del mundo, en mi infancia costaba trabajo, muchas veces, comunicarse con el amigo del otro lado de la calle porque no teníamos permiso.

                Alcancé a vivir sin televisión, porque no había llegado a Colombia y las noticias se recibían por la prensa o la radio. Crecí en un pueblo donde la señal era pésima y sólo entraba la RADIO NACIONAL y SUTATENSA; para completar la imagen debo decir que sólo existían tres aparatos receptores, que eran del tamaño de una mesa de noche, y pertenecían a tres matronas del municipio: una de mis tías abuelas, la gerente del banco y una de las ricas del pueblo. Miércoles y domingo eran los días del mercado, cuando los campesinos bajaban a la plaza a vender sus artículos y escuchar la radio (Mi tía Emilia abría una de las ventanas que daba a la calle y ponía el aparato a funcionar, pero a la menor señal de desorden lo apagaba y cerraba la ventana), las otras damas no eran tan complacientes.

                En el RINCÓN DE LOS ESCRITORES publique un largo artículo titulado LOS JUEGOS OLVIDADOS en el cual cuento con detalles la manera como pasábamos el tiempo divertidos y en grupo, de amigos reales de cuerpo presente, los días de nuestra vida. Ahora hasta los amigos se volvieron virtuales y se está perdiendo la noción de amistad verdadera y entorno familiar. Veo en los restaurantes familias completas dizque compartiendo un almuerzo, cada uno con su celular chateando o metido en Facebook, con una concentración total; no hay conversación, ni se miran, es más, ni ven lo que están comiendo, mastican porque es un acto mecánico y así como llegaron salen del establecimiento donde casi nadie los mira porque en la mayoría de las mesas están en el mismo oficio.

                No soy de los abuelos que dice que todo tiempo pasado fue mejor. Cada época tiene sus aspectos positivos y negativos, pero, esta que estamos viviendo está acabando con la unidad familiar; ya las parejas no quieren tener hijos y prefieren una mascota que hace presencia, pero no discute ni cuestiona, como si lo hace un niño. Por eso me encanta ir a los parques donde todavía se ven niños en los columpios, patinando, jugando con un balón ante la vista de sus padres que, muchas veces están con celular en mano, los acompañan y ni se dan cuenta que se cayeron, pero esos raspones en codos y rodillas son salud mental.

                Bienvenida la ciencia y la tecnología que facilita el trabajo y muchas labores, pero no cambiemos el aire libre y el ejercicio por aparatos que atrofian la capacidad de pensar y de actuar. Dejemos la pendejada.

                Edgar Tarazona

Please reload

Noticia Destacadas

Anuncia su retiro John Cullerton / John Cullerton announces retirement

November 15, 2019

1/10
Please reload

Archivos
Please reload

 Created by Luis Concepcion 

Redesigned by MdO Web Design

© 2019  | El Dia News | 6331 W. 26th Street | Berwyn, Illinois 60402 | Phone: (708)652-6397