Estas fueron algunas de las peores mentiras de Trump en 2019

December 27, 2019

Estas fueron algunas de las peores mentiras de Trump en 2019

el 'impeachment', las familias migrantes y hasta el huracán Dorian

La investigación del 'impeachment' –que concluyó con dos acusaciones y un juicio político en su contra– fue probablemente el asunto del cual derivaron las declaraciones falsas del presidente Donald Trump más comentadas de la segunda mitad del año. Sin embargo, el mandatario también mintió en ocasiones cuando habló sobre temas migratorios y hasta del impacto del huracán Dorian en estados del sureste del país. Publicado por Univision el pasado 25 de diciembre de 2019.

 

La investigación del 'impeachment' en la Cámara de Representantes enervó al presidente Donald Trump y le llevó a ofrecer declaraciones falsas o engañosas desde que los legisladores demócratas comenzaron a indagar qué habló con su par ucraniano, Volodymyr Zelensky, en la ahora conocida llamada telefónica del 25 de julio pasado.

Análisis encontraron que el presidente mintió ampliamente sobre el contexto que rodea esa conversación. Mintió al decir que los demócratas entregaron a una empresa ucraniana un servidor que fue hackeado durante las elecciones del 2016. Mintió al sugerir que el exvicepresidente Joe Bien pidió al exfiscal ucraniano que suspendiera una investigación a una empresa energética (Burisma) en cuya directiva estaba su hijo Hunter. Mintió también cuando afirmó que "desapareció" el informante cuya preocupación por la conversación entre Trump y Zelensky encendió las alertas en el Congreso.

Ese fue probablemente el asunto de cual derivaron las declaraciones falsas más comentadas de la segunda mitad del año. Sin embargo, Trump también lo hizo cuando habló sobre temas migratorios y hasta del impacto del huracán Dorian en estados del sureste del país.

A continuación explicamos algunas de las declaraciones más cuestionadas del mandatario de acuerdo a un análisis realizado por Fact Check, un proyecto del Centro de Políticas Públicas de Annenberg de la Universidad de Pennsylvania.

El pasado 21 de noviembre, la exasesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Fiona Hill pidió en una de las audiencias del 'impeachment' en la Cámara de Representantes acabar de una vez con la "narrativa de ficción" sobre la presunta injerencia de Ucrania en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 2016.

"Esta es una narrativa de ficción que ha sido perpetrada y propagada por los mismos servicios de seguridad rusos", dijo Hill. "La verdad es que Rusia fue la potencia extranjera que sistemáticamente atacó nuestras instituciones democráticas en 2016. Esta es la conclusión pública de nuestras agencias de inteligencia, confirmada por reportes bipartidistas del Congreso", sentenció la exdiplomática.

Horas después, sin embargo, el mismo presidente volvió a la carga con esa "narrativa de ficción" denunciada por Hill en una llamada al programa Fox and Friends, en la que mintió y tergiversó los hechos en torno a los servidores del Comité Nacional Demócrata (DNC en inglés) que fueron blanco de un ciberataque durante las elecciones del 2016.

Dijo que Ucrania tenía el servidor (erróneamente hace referencia a un servidor, cuando se trató de más de 140 de acuerdo con el comité demócrata) porque el DNC se lo había entregado a la compañía CrowdStrike, propiedad de un ucraniano acaudalado. También afirmó que el DNC le había negado acceso a su servidor al FBI.

"¿Estás seguro de que hicieron eso? ¿Estás seguro de que se lo dieron a Ucrania?", le preguntó Steve Doocey al escuchar la diatriba.

"Bueno, eso es lo que se dice. Y eso fue lo que pregunté en mi llamada", respondió Trump en referencia a la conversación telefónica del 25 de julio con su par ucraniano, Volodymyr Zelensky, que desató la investigación del 'impeachment' y las acusaciones de abuso de poder y obstrucción al Congreso por haber condicionado la ayuda a ese país al anuncio público de una investigación al hijo del exvicepresidente Joe Biden, su potencial rival en los comicios del 2020.

El DNC sí contrató en 2016 a la empresa CrowdStrike para que dilucidara si sus computadoras fueron hackeadas en esa campaña electoral. La compañía determinó que, efectivamente, dos grupos de espionaje rusos entraron a los sistemas del DNC en 2015 y 2016 y robaron correos electrónicos y documentos, detalla Fact Check en un análisis sobre el tema.

CrowdStrike ha dicho en su página web que la firma fue fundada por George Kurtz y Dmitri Alperovitch y que ninguno tiene conexión alguna con Ucrania. También aseguró que cumplió con un pedido del FBI de toda la evidencia forense y análisis que hizo de los servidores del DNC, algo que fue corroborado por el exjefe de esa agencia James Comey.

Sin embargo, Trump ha permanecido firme en difundir lo que ha sido catalogado como una "teoría de conspiración" sobre este tema.

El 9 de octubre, Trump publicó en su cuenta de Twitter un anuncio que muestra al exvicepresidente Joe Biden hablando en un evento del Council of Foreign Relations. "Si el fiscal no es despedido no te damos el dinero (...) bueno (...) lo echaron", se le escucha decir a Biden en referencia al ex fiscal general ucraniano Viktor Shokin.

Luego, el anuncio asegura que Shokin fue sacado del cargo por impulsar una investigación a la compañía energética Burisma, en cuya directiva figuraba Hunter Biden, hijo del exfuncionario demócrata. Mostrando un documento que inmediatamente se torna borroso, una voz que lee un supuesto testimonio de Shokin dice: "Me despidieron porque lideraba una amplia investigación sobre la compañía de Hunter Biden".

"Los demócratas quieren acusar al presidente Trump por discutir esta investigación con el presidente de Ucrania", continúa la voz de fondo mientras aparece una foto de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Ese anuncio sirve para ilustrar cómo el presidente ha tergiversado el motivo por el que Joe Biden dijo al gobierno de Ucrania que Estados Unidos frenaría la entrega de ayuda y la razón por la que trajo el tema en su conversación telefónica con Volodymyr Zelensky el 25 de julio pasado.

Biden sí dijo a Ucrania, como se menciona al inicio, que la administración de Barack Obama no entregaría $1,000 millones en ayuda si no luchaba contra la corrupción y si no despedía al fiscal general Shokin. Ello está reflejado en esta transcripción del evento del Council of Foreign Relations donde Biden hizo las declaraciones.

Sin embargo, según una revisión del tema por Fact Check, Washington no fue el único actor internacional que hizo públicas amenazas similares. La presidente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, con detener la entrega de $40,000 millones en ayuda si el gobierno ucraniano no daba pasos para frenar la corrupción después de que el ministro de Economía y su equipo renunciaron precisamente por la enquistada corrupción en ese país. En sus conversaciones con funcionarios ucranianos, Biden tampoco se salió de los canales formales de la diplomacia estadounidense.

Por otro lado, no hay evidencia de que Biden haya condicionado la liberación de la ayuda estadounidense a cambio de que la fiscalía de Ucrania liderada por Shokin cerrara una investigación a la compañía Burisma.

"Nunca hablamos sobre alguna empresa comercial o sobre alguna persona, ni con el vicepresidente Biden ni con el presidente Obama ni con el presidente Trump", dijo el expresidente ucraniano Petro Poroshenko a CNN.

El anuncio también ofrece una percepción errada del trabajo del ahora exfiscal Shokin frente a la fiscalía general de Ucrania. Shokin fue duramente criticado en 2016 por el exembajador de Estados Unidos en Kiev John Herbst, quien testificó en 2016 que este "falló en imputar a alguna figura de peso durante el gobierno de Viktor Yanukovych", el otrora presidente que se refugió en Rusia. 

"Creo que el informante dio un montón de información falsa, tienen que ver quién es el informante. Una vez publiqué la transcripción (de mi conversación con el presidente Volodymy Zelensky), que fue casi de forma inmediata, (se vio que) el reporte del informante estaba muy mal", dijo Trump a periodistas el 4 de noviembre.

Sin embargo, los tres puntos principales abordados por el informante (o whistleblower en inglés) en su reporte coinciden ampliamente con el memo hecho público por la Casa Blanca. Trump habla de una transcripción de la conversación con Zelensky, pero se trata realmente de anotaciones hechas por funcionarios de la Casa Blanca.

En su reporte, el informante expresó preocupación por el hecho de que Trump "presionó" a Zelensky para que (1) iniciara o continuara una investigación sobre las actividades de Joe Biden y su hijo Hunter, (2) Le ayudara a desvelar que las alegaciones de que la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016 inició en Ucrania y (3) hablara con dos personas que él mismo designó como encargados de llevar este asunto: su abogado Rudy Giuliani y el fiscal general, William Barr.

Otra falacia que se le ha escuchado a Trump es que el informante "desapareció" después de haber presentado su reporte. El informante por ley tiene derecho a permanecer en el anonimato si así lo decide.

Cuando un periodista le preguntó a Trump el 9 de abril si su gobierno continuaría separando familias migrantes en la frontera bajo su política de tolerancia cero, el mandatario replicó con una declaración falsa en la que responsabilizó a la administración del expresidente Barack Obama de haber "construido las jaulas" para los niños migrantes.

"Esas jaulas que mostraron, creo que eran muy inapropiadas, fueron construidas por el gobierno del presidente Obama, no por Trump. El presidente Obama separó a los niños (de sus padres). Echen un vistazo. La prensa lo sabe. Tú lo sabes. Todos lo sabemos. Yo no las tenía, yo fui quien las detuvo", dijo Trump.

El periodista de Univision Noticias Jorge Cancino, experto en temas migratorios que ha hecho seguimiento a la política de tolerancia cero de Trump nos ayuda a poner en perspectiva estas declaraciones.

"En abril de 2017, el entonces fiscal general Jeff Sessions planificó levantar cargos criminales a las personas que llegaban al país en busca de asilo, algo que no sucedió durante el gobierno de Obama", explica Cancino. 

"Al levantar cargos criminales, el gobierno asumió el cuidado de los niños mientras los padres enfrentaban el proceso criminal. A su vez, los niños fueron enviados al cuidado del Departamento de Salud y Recursos Humanos mientras los padres enfrentaron el proceso criminal", detalla. 

"Sin embargo, el protocolo creado por Trump no incluyó una ruta para reunificar a las familias una vez que el padre concluyó el proceso criminal. Obama siempre mantuvo a madres y niños juntos y al padre en un proceso de inmigración separado, pero no bajo cargos criminales", acota.

De acuerdo con la ley estadounidense, un padre que afronta cargos criminales pierde el derecho de potestad de sus hijos y lo asume el Estado, por eso cuando un inmigrante es imputado es separado de sus hijos bajo la política de Trump.

Sobre las jaulas que mencionó el presidente en su respuesta al periodista, Cancino aclara que las mismas "existen desde que se construyeron los cuarteles de la Patrulla Fronteriza", no fueron una creación del gobierno de Obama.

En un discurso en Louisiana en enero de este año, Trump aseguró que El Paso, Texas, pasó de ser "una de las ciudades más peligrosas del país a ser una de las más seguras, de la noche a la mañana" gracias a la construcción de un muro fronterizo. 

Fact Check analizó esa aseveración y encontró que El Paso no fue nunca una de las ciudades más peligrosas. De hecho, El Paso arrojaba la tercera tasa de crímenes violentos más baja de Estados Unidos (de una lista de 35 ciudades con una población de más de 500,000 residentes) en 2005, 2006 y 2007, antes de la construcción de 57 millas de muro iniciada a mediados de 2008, halló Fact Check.

Tampoco hubo una caída "de la noche a la mañana" en los crímenes violentos allí, como afirmó el presidente. Realmente ocurrió lo contrario, pues la tasa de crímenes violentos en esa ciudad aumentó 5.5% de 2007 al 2010, el año previo a la construcción del muro y el año después de su finalización, agregó Fact Check.

Si damos una mirada más amplia, la tasa de crímenes violentos en El Paso creció a inicios de la década de 1990 y, desde entonces, ha mostrado una tendencia mayormente descendente. Cayó un 62% desde su punto más alto en 1993 y el 2007, antes de que se comenzara a construir el muro.

El 1 de septiembre pasado, miles de residentes de Florida y otras partes del sureste de Estados Unidos se preparaban para el posible impacto del huracán Dorian, Trump tuiteó: "Además de Florida, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Georgia y Alabama posiblemente reciban el impacto (mucho) mayor al anticipado. Parece que será uno de los huracanes más grandes de la historia. Ya es categoría 5. ¡CUIDADO!".

El problema con ese tuit es que Alabama nunca estuvo en la potencial trayectoria de Dorian, por lo que el Servicio Meteorológico Nacional rápidamente salió a corregir la declaración presidencial.

"Alabama NO verá impacto alguno de #Dorian. Repetimos, no se sentirá impacto alguno por el huracán #Dorian en Alabama. El sistema se mantendrá muy al este (de ese estado)", informó en Twitter el servicio meteorológico intentando no alarmar a una población que difícilmente afronta la amenaza de los ciclones que se forman en el Atlántico.

Trump, sin embargo, no dio su brazo a torcer y varias veces volvió sobre el tema. Culpó a los medios de burlarse de una aseveración que seguía asegurando era correcta y, tres días después, levantó un mapa en la Oficina Oval modificado con un marcador tipo Sharpie en el que Alabama aparecía dentro del área de impacto del huracán.

Los pronósticos meteorológicos son un asunto sensible en Estados Unidos, tanto así que la ley sanciona a quien los altere. "Quien, a sabiendas, emita o publique cualquier pronóstico meteorológico falsificado o advertencia de condiciones climáticas que representen falsamente dicho pronóstico o advertencia que haya sido emitido o publicado por la Oficina Meteorológica, (...) será multado bajo este título o encarcelado no más de noventa días, o ambos", dice la ley.

En julio pasado, el presidente arremetió en contra de un grupo de congresistas progresistas del Partido Demócrata: Alexandria Ocasio-Cortez (estadounidense de ascendencia puertorriqueña), Rashida Tlaib (estadounidense de ascendencia palestina), Ilhan Omar (nacida en Somalia pero nacionalizada estadounidense) y Pramila Jayapal (nacida en India pero también naturalizada).

"Me resulta muy interesante ver a las congresistas demócratas 'progresistas', que proceden de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe, y los peores, los más corruptos e ineptos del mundo (cuando siquiera funcionan), decir en voz alta y con desprecio al pueblo de Estados Unidos, la nación más grande y poderosa sobre la Tierra, cómo llevar el Gobierno", escribió Trump en Twitter.

Cuando un periodista le cuestionó dado que las cuatro legisladoras son estadounidenses, el presidente habló específicamente de Omar para mentir diciendo que ella había catalogado como "grandiosos" a los terroristas de Al Qaeda.

Fact Check verificó y no halló declaración alguna que sustente lo dicho por Trump. La Casa Blanca tampoco brindó sustento a esa aseveración.

 

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